
Esta es una imagen que apareció esponáneamente mientras empezaba a conciliar el sueño...
Las ruinas del conejo parecen representar los remanentes del ícono infantil, no del todo perdido, que siempre permanece en algún lugar de la conducta. Representan los vestigios de dependencia, capricho e inocencia del preescolar que transmuta su propio yo para lograr hacer un poco más amable el mundo exterior y, así mismo, los útiles restos de esa capacidad, psicótica en cualquier otro momento de la vida, de sumergirse en la fantasía y disfrutarla completamente...
Las ruinas del conejo parecen representar los remanentes del ícono infantil, no del todo perdido, que siempre permanece en algún lugar de la conducta. Representan los vestigios de dependencia, capricho e inocencia del preescolar que transmuta su propio yo para lograr hacer un poco más amable el mundo exterior y, así mismo, los útiles restos de esa capacidad, psicótica en cualquier otro momento de la vida, de sumergirse en la fantasía y disfrutarla completamente...
